
Casi todas las familias pasan por alguna despedida con lágrimas a la puerta del cole. La mayoría de las veces no hay nada que hacer más que acompañarla; otras, conviene mirarla más de cerca.
Lo esperable en el desarrollo
La ansiedad por separación suele aparecer hacia el año de vida y va bajando a partir de los dos. Hasta los 2-3 años, que un niño llore al despedirse entra dentro de lo normal, aunque no deje de doler a quien se queda con la escena en la cabeza.
Cuándo merece la pena mirarlo
- El criterio clínico pide que se mantenga al menos 4 semanas seguidas
- Le está cortando lo suyo: el colegio, el sueño, quedarse con los abuelos, dormir fuera de casa
- A veces se expresa con el cuerpo (dolor de tripa o de cabeza antes de separarse), aunque no todos los niños lo muestran así
Ninguna señal aislada dice nada por sí sola. Lo que orienta a consultar es que se sostenga en el tiempo y ocupe el día a día.
Si las molestias físicas persisten
Si el dolor de tripa o de cabeza aparece también fuera de los momentos de separación, o se mantiene, lo primero es comentarlo con el pediatra para descartar otras causas.
En Serea
El área de gestión emocional infantil ayuda al niño o la niña a poner nombre a lo que siente y a encontrar formas de gestionarlo, con pautas también para la familia. Si en casa además hay rabietas o límites que cuesta sostener, puede interesarte nuestro artículo sobre rabietas y límites en la infancia.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que mi hijo llore al despedirse?
Sí. Hasta los 2-3 años, llorar al despedirse entra dentro de lo esperable en el desarrollo, aunque no deje de doler a quien se queda con la escena en la cabeza.
¿Cuánto tiempo debe durar para empezar a preocuparme?
El criterio clínico habla de que se mantenga al menos 4 semanas seguidas y condicione el día a día.
¿Los dolores de tripa antes de ir al colegio significan ansiedad por separación?
Pueden ser una de las formas en que se expresa, aunque no es una regla: no todos los niños lo muestran así, y un dolor de tripa por sí solo no dice nada.
¿Y si las molestias físicas persisten fuera de esos momentos?
Si el dolor de tripa o de cabeza aparece también fuera de los momentos de separación, o se mantiene, lo primero es comentarlo con el pediatra para descartar otras causas.