Miedos intensos, tristeza persistente o pensamientos repetitivos pueden aparecer también en la infancia y la adolescencia — les ayudamos a entender y gestionar lo que sienten.
A veces se piensa que la ansiedad o la tristeza persistente son "cosas de adultos", pero también pueden aparecer en niños, niñas y adolescentes — con un lenguaje distinto: miedos que no ceden, irritabilidad, dolores sin causa física, o pensamientos que se repiten una y otra vez. Les ayudamos a poner nombre a lo que sienten y a encontrar formas de gestionarlo.
El objetivo no es eliminar las emociones desagradables —forman parte de la vida— sino ayudar al niño o la niña a comprenderlas y desarrollar herramientas para manejarlas. La familia y el entorno son parte importante del proceso, con orientación a los adultos cuando es necesario.
Con las madres o padres, para conocer qué está sintiendo el niño o la niña y desde cuándo.
Exploramos con el niño o la niña, adaptando el lenguaje y las herramientas a su edad.
Trabajamos recursos para gestionar la emoción, con pautas también para la familia.
Sentir miedo o preocupación en algún momento es normal. Cuando se vuelve muy intenso, frecuente o limita el día a día, puede ayudar una valoración.
Sí. La implicación de madres y padres es parte fundamental del proceso, con pautas y orientación para casa.
Cuando es útil y con tu permiso, nos coordinamos con el colegio para que el apoyo sea conjunto.
Escríbenos y te ayudamos a entender qué le está pasando a tu hijo o hija.